“Cuando uno atribuye todos los errores a los otros y se cree irreprochable, está preparando el retorno de la violencia, revestida de un vocabulario nuevo, adaptada a unas circunstancias inéditas. Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él.” – Tzvetan Todorov


martes, 4 de noviembre de 2008

AÚN ES POSIBLE EL ACUERDO DE PAZ

AÚN ES POSIBLE EL ACUERDO DE PAZ

JOSÉ HAMRA SASSÓN

MEDIO ORIENTE, UN MUNDO ENTERO

ANTENA RADIO 107.9 FM

30 DE OCTUBRE DE 2008

A lo largo de octubre he planteado en esta sección un escenario pesimista sobre el llamado proceso de paz entre Israel y Palestina. A pesar de ello, estoy convencido en la posibilidad real para que israelíes y palestinos alcancen un acuerdo de paz bajo un marco de coexistencia entre dos Estados independientes compartiendo Jerusalén como capital. Sin embargo, en la medida que avanza el tiempo, las probabilidades de alcanzarlo se reducen ante la radicalización de los grupos extremistas de ambos lados, sectores que comparten visiones integristas y, por lo tanto, excluyentes.

No obstante el sentir pesimita, existen ventanas que aún no se cierran por completo, que permiten apostarle a construir escenarios levemente optimistas. Y es en este sentido, advierto de entrada, que corro el alto riesgo de llegar a una interpretación errónea. Pero tengo razones de peso para aventurarme. Por un lado, la Iniciativa Árabe de Paz regresa con fuerza al centro discursivo en el eje árabe – israelí. Esta declaración fue aprobada por la Liga Árabe en 2002 durante la Cumbre de Beirut y ratificada el año pasado en la de Riad. Presentada originalmente como el Plan Saudita, llama a Israel a retirarse de los territorios ocupados en 1967 y atender el problema de los refugiados palestinos a cambio de. La iniciativa ofrece reconocer al Estado judío, declarar el fin al conflicto y normalizar relaciones entre Israel y los países árabes.

Cuando este plan fue aprobado hace seis años, Ariel Sharon, entonces Primer Ministro de Israel, prácticamente lo ninguneó y se concentró en reaccionar a los sangrientos atentados terroristas de Hamas en territorio israelí. A los pocos días, ordenó la reocupación militar de los territorios palestinos y confinó a Yasser Arafat en Ramallah. Hoy el Plan Saudita es nuevamente tema de discusión en la clase política israelí y sigue siendo impulsada por los gobiernos de Egipto, Marruecos y Arabia Saudita, entre otros.

Por otra parte, se abren oportunidades frente al proceso electoral en Israel. Tzipi Livni, quien funge como Primera Ministra designada, desistió en sus esfuerzos de formar una coalición gobernante que reemplace a la de Ehud Olmert. Livni no cedió ante las presiones del partido religioso Shas, que exigía, entre otras cosas, retirar el tema de Jerusalén de las negociaciones con Palestina. Ante la incapacidad de lograr una mayoría parlamentaria, solicitó al Presidente Shimon Peres convocar a elecciones anticipadas.

El movimiento de Livni parece arriesgado, pues no tiene asegurado un triunfo en los comicios que se realizarán a principios de febrero próximo. Su rival más cercano es Benjamin Netaniahu, líder del Likud y quien fuera Primer Ministro en 1996. Netaniahu, responsable de destruir los Acuerdos de Oslo de 1993, se opone a cualquier concesión a los palestinos y se apoya en un discurso ultra-nacionalista y populista basado en el miedo.

El hecho de que Livni no cediera a las demandas sectoriales es un signo de integridad, pues no se dejó secuestrar por intereses particulares. Sin embargo, no la tiene fácil. Recordemos que su partido, Kadima, que se dice de centro, es un sub-producto de figuras que abandonaron el Laborismo y el Likud para apostarle al proyecto de Sharon. Kadima ganó las elecciones de 2006 con relativa facilidad. Sin una línea definida, pero sí pragmática, un sector de Kadima, en el que coinciden Olmert y Livni, reconoce la necesidad de un acuerdo de paz que implique la retirada de israelí de buena parte de Cisjordania, además de Jerusalén oriental. Es decir, han adoptado el programa de la izquierda israelí, renunciando a la fantasía de controlar los territorios palestinos. Precisamente, el reto para Livni será articular a este sector de las sociedades civil y política de Israel en torno a una plataforma de paz. En otras palabras, requiere hacer de las próximas elecciones un referéndum a favor de un acuerdo concreto de paz con Palestina. No es un escenario lejano, ya que, insisto, hay un sector de Kadima convencido de la necesidad de un Estado palestino al lado de Israel como corolario al proceso de paz. Los detalles ya están más que discutidos después de 15 años de negociaciones interminables.

Para concretar esta opción es necesario asociarse abiertamente con los sectores palestinos que comparten esta visión. La Autoridad Nacional Palestina, que encabeza Mahmoud Abbas, también debe organizar comicios a principios del próximo año para que los palestinos elijan un nuevo gobierno. Hamas ya declaró que no reconocerá a Abbas como presidente a partir de enero si no hay elecciones. De hecho, desde la toma armada de la franja de Gaza, no reconoce su autoridad, y lo amenaza para confrontarlo en Cisjordania. Y es ahí donde se abre una interesante oportunidad. Frente a la opción de un nuevo golpe de Hamas y su proyecto islamista, el cual rechaza la mayoría de los palestinos, Mahmoud Abbas puede lanzarse en la misma dirección que Livni. Con un proyecto de paz concreto bajo el brazo, que detalle los fundamentos de un Estado palestino viable, Abbas y su partido, Al-Fatah, también tienen la oportunidad embarcarse en un proceso electoral orientado a un referéndum a favor de un acuerdo de paz con Israel.

El contexto regional, bajo la tutela de la Iniciativa Árabe, y el internacional, con un inminente cambio en la política exterior de Estados Unidos, permiten valorar este escenario. Si Livni y Abbas logran interpretar el nuevo contexto en ese sentido, deberán trabajar en conjunto en un proyecto en común, que dicho sea de paso, sigue siendo el deseo de la gran mayoría de los israelíes y palestinos. Así pues, es permitido reivindicar la veta optimista, a pesar de las pocas probabilidades que actualmente hay para una paz posible entre Israel y Palestina.

2 comentarios:

Argentina dijo...

Hola, soy Irene Duffard, amiga de tu hermna Marlene. somos compañeras del Master en Diversidad Cultural aqui en Argentina. realmente queria felicitarte por la seriedad, la profundidad y el respeto con que has aboradado el tema, sin dejar de lado el deseo de una paz posible y duradera. He recomendado tu pagina a colegas del ambito de las RRII y de las Cs sociales en gral. Sin extenderme mas, gracias por tu aporte!!

José Hamra Sassón dijo...

Hola Irene, agradezco tu comentario. Este blog es un pequeño esfuerzo por evidenciar que la paz entre israelíes y palestinos se viene construyendo desde la dimensión social y que sólo espera que la política madure para concretarla. Saludos y gracias también por las recomendaciones a tus colegas.