"Los pueblos no se miran nunca en el espejo y menos con una guerra entre las cejas". Carlos Ruiz Zafón en "La Sombra del Viento", pg. 26. ---------->><<---------- "(La) fraternidad nos enseña demasiado a las claras, como en un espejo, a qué nos parecemos. Quien no puede vivir sin matar a sus semejantes es porque sólo soporta la vida... matándose" - Fernando Savater, en El País, 20/10/2009.
“Cuando uno atribuye todos los errores a los otros y se cree irreprochable, está preparando el retorno de la violencia, revestida de un vocabulario nuevo, adaptada a unas circunstancias inéditas. Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él.” – Tzvetan Todorov
miércoles, 20 de febrero de 2008
Gaza y Sderot: ¿coexistencia en medio de la guerra?
Llama la atención que este blog fue abierto el 20 de enero pasado, el día en que el gobierno de Israel decidió cortar el flujo de energéticos a la franja de Gaza. A lo largo de la semana previa, militantes de Hamas habían lanzado hacia Sderot unos 200 misiles Kassam. En medio de esta guerra de desgaste, un israelí y un palestino resisten y demuestran una vez más que la paz, basada en la coexistencia, es posible y, además, EXISTE. Claro, la advertencia que hacen no se puede soslayar: PAREN LA VIOLENCIA ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE.
Justo hoy el periódico Ha'aretz publica A blog where borders don't matter, una reseña sobre Life must go on in Gaza and Sderot y el contexto en el que se crea.
José Hamra Sassón.
sábado, 2 de febrero de 2008
Barenboim: Atravesar el Espejo sin lastimarse
israelíes y palestinos a través de la creación musical. Su proyecto más conocido es el West-Eastern Divan, que fundó en 1999 junto con el intelectual palestino-estadounidense Edward Said. Este proyecto reúne a jóvenes músicos de Israel, Palestina, otros países árabes y Europa.De acuerdo a la página de la Warner Classics, Barenboim define el West-Eastern Divan "como un foro donde jóvenes de Israel y los países árabes se pueden expresar líbre y abiertamente, a la vez que escuchan la narrativa [sobre el conflicto] del otro. No es necesariamente un asunto de aceptar la narrativa del otro, o de estar de acuerdo con ella, pero si de la indispensable necesidad de aceptar su legitimidad. Creemos en sólo dos ideas políticas necesarias y absolutas: (1) No existe una solución militar al conflicto israelí - palestino [y] (2) Los destinos de los pueblos israelí y palestino están inextricablemente ligados y la tierra, a la que unos llaman Gran Israel y otros Palestina, es una tierra para dos pueblos."

El West-Eastern Divan ha sido adoptado como uno de los proyectos de la Fundación Barenboim-Said (fundada a iniciativa de la Junta de Andalucía, España).
Presento aquí, por su alto valor testimonial, el artículo que publicó Barenboim el 2 de febrero en el diario español El País
EL PAÍS
TRIBUNA: DANIEL BARENBOIM
Doble ciudadanía
DANIEL BARENBOIM 02/02/2008
He afirmado con frecuencia que los destinos de los pueblos israelí y palestino están inextricablemente ligados y que el conflicto no tiene solución militar. El hecho de que, hace poco, haya aceptado la nacionalidad palestina, me ofrece la oportunidad de demostrarlo de forma más tangible.
Cuando mi familia se trasladó de Argentina a Israel en los años cincuenta, una de las intenciones de mis padres era ahorrarme la experiencia de crecer como parte de una minoría, una minoría judía. Querían que creciera siendo parte de una mayoría, una mayoría judía. Lo trágico es que mi generación, a pesar de haberse educado en una sociedad cuyos aspectos positivos y cuyos valores humanos han enriquecido enormemente mis ideas, ignoró la existencia en Israel de una minoría -una minoría no judía- que había sido la mayoría en toda Palestina hasta la creación del Estado israelí en 1948. Parte de la población no judía permaneció en Israel, y otros se fueron por miedo o se vieron desplazados por la fuerza.
En el conflicto palestino-israelí ha habido y hay una incapacidad de reconocer la interdependencia de las dos voces. La creación del Estado de Israel fue resultado de una idea de judíos y europeos que, si pretende proyectar su principio básico hacia el futuro, debe aceptar la identidad palestina como otro principio igualmente válido. Es imposible ignorar el desarrollo demográfico; los palestinos que viven en Israel son una minoría, pero una minoría que crece sin cesar, y hoy más que nunca es preciso escuchar su voz. Constituyen en la actualidad aproximadamente el 22% de la población de Israel. Es un porcentaje mayor que el que jamás representó una minoría judía en cualquier país, en cualquier periodo histórico. El número total de palestinos que viven en Israel y los territorios ocupados (es decir, el gran Israel para los israelíes o
Israel se enfrenta hoy a tres problemas al mismo tiempo: la naturaleza del Estado judío democrático moderno, su propia identidad; el problema de la identidad palestina dentro de Israel, y el problema de la creación de un Estado palestino fuera de Israel.
Con Jordania y Egipto se ha podido alcanzar lo que podría llamarse una paz congelada, sin poner en tela de juicio la existencia de Israel como Estado judío. Por el contrario, el problema de los palestinos dentro de Israel es mucho más difícil de resolver, tanto en la teoría como en
Pero los israelíes tienen que aceptar la integración de la minoría palestina aunque signifique cambiar ciertos aspectos de la naturaleza del Estado; también tienen que aceptar la justificación y la necesidad de la creación de un Estado palestino vecino al Estado de Israel. No sólo no hay alternativa ni una varita mágica que haga desaparecer a los palestinos, sino que su integración es una condición indispensable -por motivos morales, sociales y políticos- para la propia supervivencia de Israel. Cuanto más se prolonga la ocupación y más tiempo sigue desatendida la insatisfacción palestina, más difícil es encontrar incluso los mínimos elementos comunes. En la historia moderna de Oriente Próximo hemos visto demasiadas veces cómo las oportunidades de reconciliación desaprovechadas han tenido consecuencias terriblemente negativas para ambas partes.
Por lo que a mí respecta, cuando me ofrecieron el pasaporte palestino, lo acepté con ánimo de reconocer el destino palestino que yo, como israelí, comparto. Un auténtico ciudadano de Israel debe tender la mano abierta a los palestinos y, por lo menos, tratar de entender lo que la creación del Estado de Israel ha significado para ellos. El 15 de mayo de 1948 es el Día de la Independencia para los judíos, pero ese mismo día es Al Nakba, la catástrofe, para los palestinos. Un auténtico ciudadano de Israel debe preguntarse qué han hecho los judíos, famosos por ser un pueblo inteligente, lleno de erudición y cultura, para compartir su legado cultural con los palestinos. Un auténtico ciudadano de Israel debe preguntarse asimismo por qué los palestinos están condenados a vivir en los barrios más pobres y aceptar peores niveles de educación y atención sanitaria, en vez de que la fuerza de ocupación les proporcione unas condiciones de vida decentes, dignas y tolerables, un derecho común a todos los seres humanos.
En cualquier territorio ocupado, los ocupantes son responsables de la calidad de vida de los ocupados, y, en el caso de los palestinos, los sucesivos gobiernos israelíes de los últimos 40 años han fallado miserablemente en ese aspecto.
Los palestinos, como es natural, deben seguir resistiéndose a la ocupación y a todo intento de negarles las necesidades individuales básicas y el Estado. Sin embargo, por su propio bien, esa resistencia no debe manifestarse mediante
Al mismo tiempo, los ciudadanos de Israel tienen tantos motivos para estar pendientes de las necesidades y los derechos de los palestinos (tanto dentro como fuera de Israel) como de los suyos propios. Al fin y al cabo, en la medida en que compartimos una misma tierra y un mismo destino, todos deberíamos tener doble ciudadanía.
© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900
Para profundizar en la relación de amistad entre Daniel Barenboim y Edward Said, el siguiente video presenta una charla entre estos dos personajes en torno al conflicto israelí - palestino. Entre otras cosas, hablan de sus visiones basadas en el principio de "coexistencia" para resolverlo.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Nuevos encuentros en el Espejo
Hago referencia a la primera gracias a una recomendación que recibí, indirectamente, desde Buenos Aires, Argentina. Transcribo textual el mensaje del Rabino Baruj Plavnick:
From: pardes@
To: marlenehamra@
Subject: Blog
Date: Tue, 21 Aug 2007 00:33:48 -0300
Estuve ojeando el Blog de tu hno.
Decile que vea Sulha Peace Project (así lo va a encontrar en Google).
Lo dirige el hijo menor de Marshall Meyer z”l que se llama Gabriel Meyer y me parece que tiene mucho para compartir.
Shalom
Rabino Baruj Plavnick
Más información de la Fundación PARDES: http://www.pardes.org.ar/
Hasta acá el mensaje que, debo decir, es alentador.
¿Qué es Sulha Peace Project? La página principal de esta organización dice lo siguiente:
Debido al conflicto árabe – israelí, judíos y árabes en Israel y Palestina tienen muy pocas oportunidades para encontrarse como seres humanos iguales. La falta de contacto personal genera desconfianza, prejuicios y estereotipos.
El Proyecto de Paz Sulha, una organización social no lucrativa, está inspirado en el proceso nativo de mediación (Sulha), y tiene como objetivo reconstruir confianza, restaurar la dignidad y superar la agenda política.
Trabajando básicamente en el nivel social, Sulha prepara - “desde abajo”- a la gente para
No me sorprende que haya voces, encarnadas en organizaciones y personas, que comulguen con una visión de paz, diálogo, y coexistencia entre árabes y judíos, palestinos e israelíes. A pesar de la idea "mediatizada" de que la relación Israel - Palestina es solamente guerra, odio y muertos, los esfuerzos por encontrarse, en los más diversos contextos y espacios, han sido constantes.
La necesidad de superar el reflejo del espejo es sencilla: israelíes y palestinos comparten el mismo espacio vital. La sobrevivencia de ambas naciones depende una de la otra.
En este sentido, movimientos de corte religioso y espiritual, como Sulha, contribuyen a superar las imagenes de odio que se proyectan cotidianamente. Y no porque sean necesariamente falsas, cierto es que hay varios sectores en ambos lados que refugian sus miedos a lo desconocido en el extremismo nacionalista y/o religioso. Pero estas percepciones no son únicas, y no necesariamente las mayoritarias.
Así pues, resulta por demás interesante esta iniciativa ya que cuestiona otra generalidad aceptada por el grueso de la opinión pública: que la raíz del conflicto palestino - israelí (árabe - judío) es una causa religiosa y que, además, es insuperable. Sulha demuestra justamente lo contrario. En este caso las religiones contribuyen a resolver el conflicto (independientemente de que la razón NO es religiosa).
Hay otras dos iniciativas, también de base social, pero no de corte ecuménico, que llaman mi atención. La primera, de la cuál sólo hago mención por ahora, es The Parents Circle – Families Forum. Esta organización esta conformada por israelíes y palestinos que comparten una misma tragedia: haber perdido a algún familiar directo a causa de la guerra. La página de esta organización social contiene testimonios de algunos de sus miembros. Como es de suponer, son en momentos desgarradores. Vale la pena leerlos, pues permiten experimentar el valor de estos "enemigos" para superar el dolor y ver un futuro común. Sí, se trata de otro espacio que rompe con los prejuicios y cuestiona las generalizaciones.
La otra iniciativa es Radio All for Peace , un proyecto por internet en la que participan palestinos e israelíes por igual. La programación de esta estación incluye noticiarios, espacios de análisis y discusión y, por supuesto, música en árabe y hebreo (se puede escuchar desde aquí). Es una buena oportunidad para experimentar un proyecto en común, a pesar del conflicto. Y sí, se trata de otra iniciativa social.
En conclusión, la paz entre palestinos e israelíes se sigue construyendo, a la espera de que las instancias de poder político en ambas partes finalmente decidan firmarla.
José Hamra Sassón
sábado, 18 de agosto de 2007
Oportunidades para experimentar al "otro"
En el conflicto árabe - israelí todavía es poca la interacción que se puede dar, tanto en Medio Oriente como en las comunidades diaspóricas, entre los diversos grupos y sectores sociales que, de una u otra forma, participan en esta dinámica. Afortunadamente, como refleja Frente al Espejo, existen muchos esfuerzos que buscan revertir la ignorancia aprendida sobre "ese otro". Destacan, por supuesto, la diversidad de instituciones, esfuerzos personales y movimientos sociales y políticos que en el contexto árabe - israelí (y en el particular del palestino - israelí) han asumido la necesidad de conocer al llamado "enemigo".
Las realidades "diaspóricas", fuera del espacio territorial del conflicto, muchas veces facilitan la interacción entre árabes y judíos. En países como Canadá y Estados Unidos, si bien no deja de haber recelos, esta posibilidad se multiplica dada la naturaleza plural de sus sociedades. Incluso en los momentos más álgidos del conflicto palestino - israelí o de los temores que se dispararon tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, no dejan de surgir iniciativas para derribar los muros de la ignorancia, de cruzar el espejo.
Tres de estos esfuerzos los documenta Esther Shabot en su columna semanal en Excelsior, donde en "El discreto heroísmo de los conciliadores" (12 de agosto) rescata casos recientes, a nivel institucional, en este sentido. Así, proyectos como "Peacemakers" o reuniones ecuménicas y académicas se encargan de abrir espacios de interacción que precisamente tienen como objetivo, dice Shabot, "desmitificar al enemigo, comprender cada cual las razones del otro y desactivar las fuentes emocionales de la violencia ciega y de los prejuicios tan comunes entre quienes por décadas se han confrontado en una lucha sin cuartel".
Otro caso más, ya en el plano del activismo social, es el de George A. Gorayeb, un estadounidense de origen sirio-libanés, quien hace cinco años se dio a la tarea, junto con Zachary Berk, un judío estadounidense, de promover la paz en Medio Oriente a través de "retiros" que reunieran a árabes y judíos. Lo que en principio unió a estos dos hombres de negocio fue su afinidad ideológica, que les permitió reconocerse, primero, como seres humanos. Esta experiencia, que llevó a judíos y árabes en Estados Unidos a reflejarse en el espejo, la relata Gorayeb en "An opportunity to experience" (Common Grounds News, 16 de agosto). "Los estereotipos negativos son más difíciles de aceptar cuando tienes buenos amigos que contradicen estas nociones". Con permiso del autor a continuación republico su testimonio.
José Hamra Sassón
*********************************
An opportunity to experience
George A. Gorayeb
One participant had served in the Israeli Army decades ago. It seemed to some of us that his only previous conversations with Arabs had been while he was holding a rifle and they were answering his questions. The introductions caused some nervous laughter and an amazing process began. Seldom in our lives had we been compelled to more directly face our own prejudices.
A few months prior, I agreed to have dinner with a man named Zachary Berk. He is Jewish and I am of Syrian/Lebanese ancestry. We met to discuss creating an organization to promote
We ultimately decided that we would take the risk and organize our first peace retreat. He would recruit Jewish participants and I would recruit Arab participants. It proved more challenging than we anticipated. Most people were either too uncomfortable or rejected the idea as a waste of time that would lead to nothing. Committing to spend a weekend with a group of strangers, half of whom you might really dislike, is not most people's idea of fun.
But we ultimately coaxed enough participants to attend and we found ourselves uncomfortably sitting in a circle to hear each other's life stories on a Friday evening at a
The attitudes that evening reflected years of frustration with the other side. The Jewish participants expressed anguish at suicide bombers, religious extremists consumed by blind hatred and years of Arab rejections to Israeli overtures of peace. The Arab participants complained of the suffering, oppression, and humiliation endured by the Palestinians and Israeli rejections of Arab overtures to make peace. Much of the interaction was exactly what we would all expect of such a group. It seemed unlikely to change any minds or hearts.
We broke for dinner and ensured that there were an equal number of Jewish and Arab guests at each table. As we broke bread together, the dialogue was more civil. People described their families, and even childhood memories. There was laughter, and with it, a miraculous process began to unfold.
On Saturday, we broke into small groups and did role reversal exercises. We created scenarios in which Arab participants would play the role of an Israeli soldier, or settler. The Jewish participants would assume the role of a Palestinian teenager in a refugee camp, or a Palestinian parent struggling to find work and raise a family.
We did other exercises that exposed private inner feelings and by that afternoon, many had gotten emotional. Some described hardship and suffering endured by their parents and tears were shed. People became increasingly honest about their feelings as they opened up to the group. Our common humanity was becoming evident to everyone involved.
By Sunday afternoon, as we said our goodbyes, the transformation was shocking. Miraculously, somehow we had all become sincere friends. Many joked, hugged and made plans to gather for dinner reunions. Most agreed that this weekend had changed them profoundly.
After that success, we held several more weekend retreats with similar groups. The results were consistently encouraging. The lesson was clear: given an opportunity to experience another person's life and views in a non-threatening, safe environment, most people's prejudices are mitigated. Negative stereotyping becomes much harder to accept when you have good friends who contradict that stereotype. It seems obvious to us that if real
###
* George A. Gorayeb lives near
Source: Common Ground News Service, 16 August 2007, http://www.commongroundnews.org/
Copyright permission has been granted for republication.
martes, 14 de agosto de 2007
Alcances y Límites de la Desconexión - Diciembre 2005
En la última semana me hicieron un comentario verbal sobre el "cambio" que había experimentado Ariel Sharon en sus últimos meses de vida política. Ese cambio que se percibió a raíz de la desconexión de Gaza, no fue más que eso, una percepción.
A continuación presento un artículo que publiqué en diciembre de 2005 en la revista Bien Común No. 132, de la Fundación Rafael Preciado. En él planteo, entre otras cosas, las razones que "obligaron" a Sharon para tomar la decisión de retirar al ejército de Israel y desmantelar las colonias judías de la Franja de Gaza.
**************************************************************
Alcances y Límites de la Desconexión
Por José Hamra Sassón*
La desconexión israelí de Gaza y parte de Cisjordania fue calificada en su momento como un hecho histórico. El operativo inició el pasado 15 de agosto y concluyó, contra todos los pronósticos, tan sólo una semana después e implicó la evacuación de 8,500 colonos judíos de los 21 asentamientos de la franja de Gaza y de otros 1,000 de cuatro al norte de Cisjordania[1]. Israel desmanteló por primera vez en la historia del conflicto con Palestina asentamientos y bases militares de tierras reclamadas por los palestinos para establecer su Estado independiente. Además de histórico, el plan de desconexión resultó sorprendente ya que quien encabezó la decisión fue el primer ministro Ariel Sharon, el padre del proyecto de colonización en los territorios ocupados tras la guerra de 1967.
Pero también es cierto que la desconexión era inevitable. El propio Sharon no pudo haber sido más claro en su mensaje con el que puso en marcha el operativo: “No podemos controlar Gaza para siempre. Más de un millón de palestinos viven ahí y duplican su número en cada generación, viviendo hacinados en los campos de refugiados, empobrecidos y escuálidos, en invernaderos de odio sin esperanza”[2]. Palabras que finalmente calaron en la sociedad israelí después de 38 años de ocupación, dos intifadas y miles de muertos en ambos lados. Y si bien la desconexión fue una vuelta de tuerca necesaria para resolver el conflicto entre palestinos e israelíes, también es cierto que por sí sola es insuficiente para reavivar las esperanzas de paz. A final de cuentas, el proyecto que lanzó públicamente Sharon en diciembre de 2003[3] es una medida unilateral, cuyo eje es una decisión regida por la fuerza de la imposición y no
En este sentido, con el planteamiento que hizo de la salida unilateral de Gaza el primer ministro israelí desvió la atención de las críticas en torno al llamado muro de seguridad que se construye en Cisjordania. Su levantamiento inició en 2002 después de una serie de sangrientos atentados suicidas en territorio israelí. El proyecto ha sido efectivo para reducir hasta en 90% los ataques terroristas en Israel, pero también ha tenido graves consecuencias para la población palestina. Manipulando los argumentos sobre seguridad, el trazo del muro ha separado a miles de palestinos de sus tierras de cultivo e incluso de escuelas y hospitales, anexando de facto a Israel 8% del territorio de Cisjordania y entorpeciendo la libertad de movimiento de su población. Los críticos del muro, que se construye en buena medida sobre tierra palestina, han señalado que en el fondo se trata de un recurso para que el gobierno de Sharon logre un mayor control israelí sobre Cisjordania.
Respecto al gobierno de Estados Unidos, el proyecto unilateral presentado por Sharon fue decisivo para que la presión que comenzaba a ejercer el gobierno de George W. Bush respecto al cumplimiento de la Hoja de Ruta del llamado Cuarteto[4] se concentrara prácticamente en las exigencias a
La decisión de Sharon para “desconectarse de Gaza” también tuvo efectos en el ámbito interno israelí, sobre todo en lo que se refiere a su popularidad y al crecimiento de una alternativa política generada por los sectores pacifistas de las dos partes. En noviembre de 2003 se dio a conocer la Iniciativa de Ginebra, que incluye un borrador para un acuerdo de paz entre Israel y Palestina. El proyecto, impulsado por parlamentarios de la oposición israelí y funcionarios y legisladores palestinos, así como miembros de organizaciones civiles de ambos lados, ofrece soluciones concretas a asuntos tan sensibles como los refugiados palestinos y Jerusalén. Desde el punto de vista territorial, la iniciativa propone la salida israelí de la totalidad de la franja de Gaza y buena parte de Cisjordania. En el fondo, la Iniciativa de Ginebra lleva como mensaje que, contrario a lo que sostenía (y sigue sosteniendo) el gobierno de Sharon, sí había con quien negociar la paz[7]. El “acuerdo no-oficial” tuvo una buena recepción en la comunidad internacional y la población israelí, contribuyendo en la caída que en ese momento sufría la popularidad de Sharon. A finales de 2003 las encuestas ubicaban la aceptación del primer ministro en tan sólo 34%. Aunada a la perspectiva de un fortalecimiento de la oposición, los índices de popularidad de Sharon eran impactados por al menos dos casos de corrupción que involucraban al primer ministro y sus hijos. En pocas palabras, con el sorprendente anuncio del plan de desconexión Sharon se sacudió la presión de sus críticos tanto en el ámbito interno como en el externo.
Ahora bien, la salida de los colonos judíos y las tropas israelíes de Gaza efectivamente debe ser catalogada como un “hecho histórico” por sí misma, pero los alcances del proyecto son mínimos. Como se ha discutido, la desconexión no buscó resolver el conflicto con los palestinos. Por ejemplo, la escalada de violencia que se registró a finales de septiembre demuestran los límites de
De haberla buscado, una negociación habría permitido retomar el rumbo hacia una solución al conflicto basada en dos Estados independientes. Sin embargo, el movimiento táctico de Sharon no forma parte de una visión conciliatoria. Eso sí, el primer ministro israelí purificó, al menos momentáneamente, su imagen ante la opinión pública internacional y en el terreno de las percepciones el balón pasó del lado palestino. El presidente de
No obstante lo anterior, el hecho es que hoy el ejército y los colonos israelíes están fuera de Gaza y el norte de Cisjordania (aunque Israel mantiene el control en casi todas las fronteras y los espacios aéreo y marítimo). Para
La desconexión de Gaza también tuvo consecuencias en el ámbito interno de Israel. Sharon enfrentó a lo largo del proceso de desconexión una creciente oposición al interior de su propio partido, el Likud. Tanto los rebeldes de su partido como la ultra-derecha israelí y los colonos judíos, otrora aliados naturales de Sharon, lo tacharon de traidor e incluso fue amenazado de muerte. La rebelión puso en peligro su liderazgo a tal grado que el pasado 21 de noviembre el primer ministro en funciones renunció a su partido y solicitó la disolución del parlamento israelí. Ahora Sharon creó una nueva fuerza política con sus aliados con la que busca reelegirse en las elecciones que muy probablemente se realizarán en el primer trimestre de 2006. La formación de un nuevo partido que se augura tendrá el arrastre suficiente para permitir la reelección de Sharon, junto con el surgimiento de un liderazgo renovado en el partido Laborista, ha generado un gran revuelo que podría significar la refundación del sistema partidista israelí.
En conclusión, a pesar de las motivaciones que llevaron a Sharon a “desconectar” a Israel de Gaza, lo cierto es que las condiciones en el terreno de juego han cambiado. En principio, un logro indudable de la decisión unilateral de Sharon es que Israel puede desmantelar asentamientos sin que genere una “guerra civil” entre sus ciudadanos. Sharon finalmente se decidió a hacer lo que sus antecesores laboristas que defendían agendas de paz ni siquiera se atrevieron a proponer: sacar a colonos judíos de tierras palestinas ocupadas. En Cisjordania actualmente hay unos 180 asentamientos donde viven cerca de 400 mil colonos, la mitad de ellos en el área de Jerusalén oriental. Si se aprovecha el momento, se podrán ver en el corto plazo avances en esa dirección, lo que permitiría pensar en una próxima reconciliación entre israelíes y palestinos. Un acuerdo que implicaría la creación de un Estado palestino independiente en Gaza, Cisjordania y Jerusalén oriental como capital. La Iniciativa de Ginebra es una opción que puede convertirse en un modelo práctico para alcanzar un acuerdo final de paz. Este escenario optimista dependerá de muchos factores, entre ellos los resultados de los procesos electorales que se realizarán en enero y marzo en Palestina e Israel, respectivamente. Ambas sociedades tendrán la oportunidad de fortalecer las posiciones moderadas de ambos lados que defienden al diálogo como medio para alcanzar una solución de paz permanente. Sin embargo, está latente el riesgo de que las posiciones extremistas también se fortalezcan en cualquiera de los dos lados. En este caso, sólo podríamos esperar la continuación y el incremento de
-------------------------------------
* Especialista en asuntos del Medio Oriente, columnista de Revista Antena Radio, Horizonte 108 (107.9).
[1] Gaza es una franja territorial de poco más de 360 km2 arrinconada entre Israel, la península del Sinaí (Egipto) y el mar Mediterráneo. Durante la guerra de 1948 fue ocupada por Egipto, la cual administró militarmente hasta que pasó a manos de Israel tras
[2] Consultar discurso en http://www.pmo.gov.il/PMOEng/Communication/PMSpeaks/speech150805.htm.
[3] El 18 de diciembre de 2003 Ariel Sharon hace la primera referencia pública a la “desconexión” de Gaza. Ver http://www.pmo.gov.il/PMOEng/Archive/Speeches/2003/12/Speeches7635.htm.
[4] El Cuarteto esta conformado por Estados Unidos,
[5] Ver carta de George Bush a Ariel Sharon del 14 de abril de 2004 en http://www.pmo.gov.il/PMOEng/Communication/DisengagemePlan/bush140404.htm.
[6] Tras el fracaso de la Cumbre de Campo David de agosto de 2000, el discurso oficial israelí se centró en desconocer a Yasser Arafat como “socio para la paz”. Con Sharon al frente, Arafat pasó a ser “un obstáculo para la paz”, por lo que en diversas ocasiones se sugirió “removerlo” de los territorios palestinos.
[7] El Acuerdo de Ginebra se puede consultar en http://www.geneva-accord.org.
[8] El jueves 22 de septiembre tropas israelíes emboscaron a tres miembros de Jihad Islámica en Tulkarem, en Cisjordania, lo cual provocó la reacción de la organización que atacó desde Gaza territorio israelí con una serie de morteros. Al día siguiente, 10 mil militantes de Hamas se manifestaron armados en el campo de refugiados de Jabalia en una demostración de fuerza. En el evento estalló un camión cargado de explosivos matando a más de 20 palestinos e hiriendo a otros 140. La explosión fue causada por la torpeza en el manejo de las armas, como revelaron posteriormente las investigaciones de
sábado, 11 de agosto de 2007
¿Se reactiva el proceso de paz?
A continuación presento una versión de la sección "Medio Oriente: Un Mundo Entero" del 8 de agosto. Ahí abordo las perspectivas de paz tras la reunión del pasado del lunes 6 de agosto entre Olmert y Abbas.
Como expreso, la Iniciativa de Ginebra vuelve a cobrar fuerza. Para abundar en esta propuesta, se puede accesar a su sitio de internet aquí. Bien vale la pena darle una revisada. Ademas del borrador de acuerdo de paz, hay una serie de spots en los que israelíes y palestinos promueven este proyecto que está listo desde 2003.
El Acuerdo de Ginebra fue uno de los factores que orilló a Sharon para impulsar la desconexión unilateral de Gaza. Necesitaba un golpe mediático que marginara una iniciativa que demostraba que sí había socio con quién negociar la paz. La desconexión fue una imposición más a los palestinos que fortaleció a Hamas (las consecuencias están a la vista), y que desvió magistralmente la atención de una iniciativa que ponía en riesgo su futuro político.
*******************************************************************************
JOSÉ HAMRA SASSÓN
MEDIO ORIENTE: UN MUNDO ENTERO
REVISTA ANTENA RADIO 107.9FM
9 DE AGOSTO DE 2007
Esta es la primera vez que una reunión entre los líderes de Israel y Palestina se realiza en territorio palestino. Sin duda, todo un acontecimiento dado el estado de la relación entre ambas partes. Se abre así, nuevamente, una oportunidad más para la diplomacia. Olmert expresó que estaba entre sus intereses “permitir futuros avances”, dijo, “en el establecimiento de un Estado palestino".
La retórica aún es vaga, pues no se han dado a conocer formalmente los alcances de estos “futuros avances” ni lo que entiende Olmert por “Estado palestino”. Para el premier israelí, estos progresos se concretan por el momento en mecanismos de seguridad y fortalecimiento de instituciones. Los detalles, las letras chiquitas, son las que necesitan ser aclaradas pronto para aprovechar los aires renovados. Aún no hay una posición oficial israelí respecto a las fronteras que delimitarían a ambos Estados, el paso entre Gaza y Cisjordania, el status de Jerusalén, el futuro de los asentamientos judíos y los refugiados palestinos. Si estos temas fundamentales no se tocan, no habrá nada de que hablar.
jueves, 2 de agosto de 2007
Reseña del "Big Jump"
El 15 de julio los "Amigos por la Tierra Medio Oriente" dieron el "Gran Brinco" en el río Jordan (ver entrada del 13 de julio).EcoPeace, la página de esta organización, tiene una pequeña reseña de un evento que reunió a palestinos e israelíes en un objetivo común.
También hay un álbum con más fotos dando cuenta del "Big Jump".En la página de EcoPeace -Amigos de la Tierra Medio Oriente se pueden encontrar otros proyectos enfocados en perservar el medio ambiente en los que participan juntos -desde 1994- israelíes, palestinos y jordanos. Estos ecologistas consideran que perservar el espacio que comparten creará las condiciones necesarias para una paz duradera.
Especialmente en este "Vínculo en el Espejo" hay información referente a la preservación de las escasas fuentes de agua. Y es en particular interesante ya que el agua es un recurso para construir la paz, y no sólo un factor para explicar el conflicto en Medio Oriente. En otras palabras, israelíes y palestinos son capaces de compartir hasta un vaso de agua. Cuando exista la voluntad política para firmar un acuerdo de paz, no faltará uno para brindar.
JHS